EL REINO DE LA CORRUPCION
Novela de Ciencia Ficción Sociológica

El presente y el pasado se entremezclan en el relato que de la vida social de un país ¿imaginario? hace el conductor a su joven acompañante durante el largo viaje de regreso a casa, después de una ruta comercial de varias semanas.
La acción se desarrolla en un futuro no demasiado lejano, en el que es posible vislumbrar rasgos característicos de nuestros días y nuestras sociedades.
Después de leerlo nos quedan claras muchas cosas que no debieran de ocurrir jamás. Pero, ¿no pasaron ya? ¿Es un simple novelista el autor? ¿Existe la verdad?

Autor: A. Quijano
DESCARGAR DESDE:

Mediafire

Mega

ALBUM IMAGENES DE ALONSO QUIJANO

El Blog

Calendario

<<   Junio 2012  >>
LMMiJVSD
        1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
11 12 13 14 15 16 17
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30  

Categorías

Alojado en
ZoomBlog

Vivir y morir en Valencia (España) Parte 2

Por A. Quijano - 1 de Junio, 2012, 1:45, Categoría: General




























Esta es la filosofía "Viva la muerte". Física, mental, social. "Viva la muerte"

De  Valencia, de sus gentes, no tengo especial mal recuerdo. Hay como en todas partes gentes con las que se conecta, gentes contra las que tienes que hacer piruetas para no estrellarte de frente y gentes que pasan sin ser vistos y que ni te miraron. Como en todas partes. Pero existe un tipo de fauna acostumbrada a que todos se humillen que llevan muy mal el que alguien los trate como igual. Y no hablo del fundador, supongo que el que dependa de él laboralmente, entre los que conocí a alguno realmente enfadado por el trato recibido o el que haya dependido de alguna decisión suya de cualquier tipo podría opinar, pero no es el caso. Yo me refiero a personas que han tenido algún poder o han pertenecido a algún cuerpo, yo supongo que habrá gente noble, sin el ánimo exacerbado permanentemente de hacer valer su poder, pero yo no la he conocido. De hecho cuando en el escrito anterior de esta serie digo que no estaba para “hacer frente a nada” en relación al motivo de no haber puesto denuncia sobre lo que yo había visto en relación al mencionado desahucio, no es que, como seguro todos pensaron, no estuviese dado de alta, no, el motivo era que hacía solo unas semanas había tenido un percance y me habían detenido junto a otras dos personas que me habían pedido ayuda para que les llevase con el furgón maquinaria y otros enseres de la casa de un amigo a casa de uno de ellos. Uno de ellos es un hermano al que le llevo 10 años con el que entonces aun a mi pesar intentaba mantener un vinculo. Ha pasado mucho tiempo. Entonces culpé a mi hermano por haberme implicado en alguna mala historia, con lo difícil que estaba la vida sin tener problemas legales, solo faltaba verte implicado por una insignificancia. Pero con el tiempo se fueron aclarando las cosas en mi confusa percepción de los hechos. Para iniciar os contaré que en ese momento yo tenía un pleito con mi casero, este señor era guardia civil retirado. Lo cierto es que a las dos semanas de haber hecho la mudanza desde mi vivienda anterior, con todo lo que ello supone, aparece con su señora en la puerta de mi casa, un chalet independiente que le había alquilado a una inmobiliaria del pueblo al que luego supe era el hermano taxista del alcalde del PP, propietario de la inmobiliaria. La pareja pretendía que les dejase la parte de abajo para que ellos se pudieran venir a vivir allí cuando les apeteciera. Por supuesto me negué, con una gran educación al principio, pero tal y como se fueron empecinando ambos, señor y señora guardias civiles retirados se me fue obligando a ponerme en mi sitio. En mi contrato no se decía nada de tal posibilidad, cinco años. Era económico, si, pero tenia importantes hándicaps que así lo posicionaban en el mercado inmobiliario. Tras pedirme que dejase el chalet les enseñé el contrato y les sugerí que hablasen el resto con el que, también más tarde supe, llamaban El Trampas, hermano del alcalde del PP. La cosa fue deteriorándose en los siguientes meses, con amenazas veladas que sin embargo en el cuartel donde este señor había ejercido, no  aceptaron la denuncia, diciendo el responsable en ese momento del cuartel que eso era un asunto “civil”, cuando estamos hablando de un tipo que llega a tu casa y te dice: “Tu sabes lo que he sido yo ¿no? En casa tengo de todo. Cualquier día vengo y puedo perder la cabeza y puede pasar algo”. Un asunto civil, allí se enrocó su colega. A la siguiente vez me fui a la comandancia provincial y expuse lo que ocurría, lo denuncié por escrito. A los dos o tres días salía por la mañana en una dirección no acostumbrada, es decir, solo lo podía saber alguien que estuviese vigilando mi casa, y ya en la población de destino me adelanta con su coche, me obliga a parar en el arcén y muy violento me dice que me ha subestimado, ¿Qué si lo he denunciado yo? Justo en ese momento pasaba un vehículo de la Guardia Civil, no lo paré ¿Qué era? ¿Amigo o enemigo? La cosa aflojó a partir de entonces, pero solo aparentemente. El chalet quedaba fuera de todo tráfico posible, sin embargo aparecían vehículos de la Guardia Civil sobre todo cuando mi compañera estaba sola, bajaban, se hacían ver y se iban. Una tarde noche probando el furgón después de cambiarle no recuerdo que pieza me paró una pareja que evidentemente no eran de Tráfico de una forma más que sospechosa. Estaban parados en una zona pintada en medio de un cruce, en una “furgoneta” de la Guardia Civil y cuando paso salen a toda prisa detrás de mí, justo cuando tomo el desvió de la carretera comarcal a la local, me hacen gesto de que pare junto a la línea de contenedores de basura que había al inicio de la carretera local que da servicio a una considerable cantidad de chalets. Me tratan sin motivo alguno de gente de mala vida, me acompañaba mi tutelado, ya con 17 años, y tras negarse a creer que me dirigía hacía mi casa, sin motivo objetivo alguno deciden “escoltarme” hasta ella. Llegamos a la puerta del chalet y le hago gestos a mi compañera de que abra la verja, había salido al vernos llegar. Le pregunto al guardia que llevaba la iniciativa si va a pasar al chalet y no pareció tenerlas todas consigo, no pasó. Le digo que le dé recuerdos a Don Paco y estalla, hago pasar a mi hermano a la casa con miedo y me enfrento a los guardias avisándoles de que los iba denunciar, como así hice, nombrando todos los antecedentes en la comandancia provincial. Se abrió una investigación interna de la que todos fueron eximidos de responsabilidad alguna. Alegaron que los guardias y el otro señor no se conocían. Me retiraron la documentación por no llevar encima el recibo actualizado del seguro, casualmente vencía por esas fechas y el banco aun no lo había enviado y me pusieron una multa increíble de 250.000 pesetas, con otra de la misma cuantía por no haber pasado la ITV, para lo que estaba preparando y probando el furgón cuando intervinieron,  tenía hasta la fecha para pasarla y así se lo dije. Todo esto allí en la puerta de mi casa, a gritos el guardia enviado y yo, el otro se comportaba como si le hubieran dicho – “ven, veras que gracia”. Cuando fui a retirar la documentación a tráfico nadie reclamó, ni nunca pretendieron cobrar la desorbitante suma para una multa de tráfico, la funcionaria no se lo creía al ver las multas.

Ya he contado la posición del chalet en el plano, literalmente se tenía que llevar un croquis para llegar a él. Una tarde salí por la verja de abajo, la que daba al coto y el monte bajo salpicado aquí y allá por chalets. Una de las perras se acercó a un hombre que “paseaba” por allí, tenía esa edad en la que es imposible acertar, entre los 70 y 80 años. No os podría contar como llegamos a hablar del origen de cada uno, seguramente me condujo a ello, resulto ser del pueblo de mi familia y dijo haber compartido trabajo con mi abuelo materno, éste había sido vigilante en la mina. El que conozca algo de la historia de España sabe que tradicionalmente los vigilantes y los oficinistas siempre estuvieron en las huelgas mineras del lado de la patronal, mientras que los mineros, los picadores, barreneros y demás personal de tajo eran los que protagonizaban las huelgas. Mi padre fue picador desde los 11 años. No sabré nunca si esto formó parte de la guerra sucia o fue un aviso serio de que las cosas podían empeorar y estuviera alerta. Al final esas creencias profundas nos impregnan, no le supongo mala fe a mi abuelo por mezclarme con aquella gentuza (me dejaba al cuidado del retén de la policía nacional de Franco en el Gobierno Civil de Valencia). Los mismos que pegaban a mi padre durante sus crisis; le frieron el cerebro en Ciudad Real al inicio de los años 60. El abuelo podría haber metido los dedos en un enchufe y haberse meado encima; todo ese derecho tenía a hacer lo que hizo. Nunca hicieron intento de entrar en mi casa, donde estaba mi familia y así yo quedé agradecido de poder seguir con mi vida en libertad.

Como decía, con el tiempo se fueron aclarando las cosas en mi confusa percepción de los hechos. Aquel día, poco antes de enfilar la carretera local de salida de mi chalet hacía la comarcal para ir ha hacer la mudanza de maquinaria y herramientas que tenían en la casa de la madre, muy amable por cierto, de uno de ellos, con mi hermano iban otros, uno de su edad y otro bastante más joven a la casa del que nos dirigíamos, vi pasar un coche de la Guardia Civil en la misma dirección que nosotros. Para nada le di importancia entonces aunque llamara mi atención la forma precipitada en la que conducía el que iba al volante. Así llegamos a la casa de este chico y cargamos dos vehículos, un turismo y mi furgón; en el turismo metieron la maquinaria que funcionaba y las herramientas que no eran para tirar. En el furgón todo lo que se descartaba, para chatarra, yo me dedicaba a los desmantelages y podía cobrarles así el servicio, combustible y demás. Cuando salimos de la casa de los padres de este chico, en la plaza, había dos vehículos de la Guardia Civil que nos paran y sin más nos llevan al cuartel a los tres hombres en mi furgón, a mi compañera que venía conmigo en el furgón la dejaron en el turismo. Supongo que a sus fines era más creíble el que fueran tres hombres a cometer diversos delitos que contar que uno llevaba a su compañera a delinquir; por si fuera poco ella nunca hubiera colado como delincuente habitual, así que la obviaron. Era sábado, pasamos el fin de semana en el calabozo. Cuando le dijeron a mi compañera que ella se fuera la Guardia Civil metió todo lo que había en el coche en mi furgón. Antes de que llegase el teniente, un déspota con el que no quisiera verme a solas, me interrogó con subterfugios uno de los guardias, decía que  estaba estudiando para ser abogado. Yo mayormente le hablé de cuando enviaron a los del sindicato de De La Rosa a Benimantell y del peluche de la Pantera Rosa colgado por el cuello en una torre de luz en desuso. No se si esto fue lo que motivó la amenaza de golpearme que hizo el teniente una de las veces que pasó a mi lado. El lunes nos pasaron a hablar con la jueza negándoseme el ir a evacuar al lavabo, por lo que no estuve especialmente amable con la altiva señora que me preguntó no recuerdo qué. Me dejaron en libertad después de descargar el furgón en unas dependencias de la guardia civil o del juzgado, no lo se, con la obligación inicial de acudir cada 15 días al juzgado a firmar, pero en la primera vez que acudí el secretario del juzgado  me dijo que yo no hacía falta que volviera, en las declaraciones se me exoneraba de todo. Algún año después me encontré con uno de los amigos de mi hermano, me dijo que tardaron muchos meses en devolverles lo depositado, pero que faltaba la mitad de las cosas. Me lo creí. Algunas veces me he preguntado que si todo lo cargaron en mi furgón, si los otros me hubieran implicado mal lo hubiera tenido ¿No? Es más, me he preguntado como se puede hacer lo que hicieron de quedarse la maquinaria y acusar de no se sabe qué. En la documentación que meses después me dieron, eso sí, tras amenazar a la altiva jueza de denunciarla, que me habían dicho en el Defensor del Pueblo que no me podía negar la documentación, con dos testigos al lado; se leían cosas como: Diligencia “preguntado el mecánico me dice que esas herramientas solo se venden a los concesionarios, que seguramente proceda de algún robo”. El caso es que se machaca el destino de las personas que no tienen papá o abuelo que les saque del apuro. Evidentemente son muertos de hambre que nada pueden oponer a un ejército en ejercicio, porque eso es la Guardia Civil, el ejército, con su disciplina militar, aplicando su idiosincrasia en las calles, pasarían todos con el tanque por encima del que fuera. Ha este ejército lo cubre una judicatura heredera de la filosofía de Franco, en la que no se movió ni los muebles de sitio. ¿Democracia? ¿Para quién?

Había estado más de dos meses en la nave en la que contraté la maquina retroexcavadora de mi tocayo para rellenar de piedras y zahorra los socavones de las máquinas. El último día, estábamos recogiendo la última maquinaria de mano cuando apareció un coche de la Guardia Civil. Me preguntaron cual era mi relación con la nave y les dije que tenía un contrato para aquello; la nave estaba diáfana, de ella había salido la pesadilla de su propietario (Una plana de cuatro metros, una caldera de dos depósitos de siete metros de aceite térmico con toda su maquinaria  auxiliar, centenas de metros de tubos de todo tipo, agua, aceite, aire, depósitos gigantescos de serrín). Yo era el tercero o el cuarto “equipo” que pasaba por allí, cada uno se llevó lo que pudo pero ninguno acabó su trabajo. El propietario, un tratante de madera que la había heredado de la familia era un hombre agradecido que me ofrecía referencias cada vez que me veía. Aquellos dos llegaron el día que nos íbamos pero no sin antes coger mis datos a pesar de mostrarles el contrato de desmantelages, que sorprendidos, leyeron. Eran otros enviados.

Por aquellas fechas lancé el primer minuto en el aire, en la Ser, tenía miedo de lo que me pudiera pasar si no llamaba poderosamente la atención. Lo cierto es que sirvió de poco, por el contrario hizo entrar en escena a otros mercenarios, estos que ahora, por lo de la competitividad,  lo mismo te dan las noticias “instantáneas”  o “precocinadas” depende del tic del medio, que te propagan un crece pelos. Resulta delicado y creeros, valiente dado mi origen hablar de este tema, pero no creo que se pueda imaginar lo que es la persecución mediática orquestada. Con datos tan difíciles de manejar por los que lanzaban los “subliminares”, tan precisos, que el temor inicial por el que comencé con lo de un minuto en el aire, pronto se convirtió en terror. Es una forma de terrorismo de estado similar a lo que hacía en EE.UU el FBI con sospechosos a los que se visitaba a la familia y a los amigos para incordiarlos y hacerles la vida imposible al individuo, pero mucho más sencillo de ejecutar. Una locutora o locutor lee lo que se le pone en el teleprompter sabiendo lo que hace, de hecho no todos lo leyeron y solo una acabó por fin con el soniquete, con la tortura continua de la impotencia total de ver como se conculcan tus derechos más elementales ante los ojos ciegos del resto del mundo, que nunca recibirá en cambio un estímulo exclusivamente diseñado para ti, pero esto es material para otro tipo de literatura.  Por fin el casero consiguió que un juez le diera la razón donde otros dos no se la habían dado, parece que se extraviaron unos papeles de apoderamiento que me enseñó el Trampas cuando firmamos el alquiler, de los que por las cosas de la juventud, yo no tenía copia. Y comenzó otra historia en otro pueblo no demasiado lejos de allí, considerado por la policía como “zona de guerra” en relación a la droga, dato que yo desconocía y que ninguno de los policías locales con los que hablé cuando aun tenía tiempo de reconsiderar mi decisión de establecer allí un negocio en un local con “un pasado” me puso sobre aviso del local y de sus propietarios, aunque luego arrugasen la nariz cuando pasaban por el local, limpio de inmundicias a costa de arriesgar algo más que la inversión. Podríamos tipificar al pueblo como de Jekyll,  a partir de las seis de la tarde se convertía en Hyde. Pero eso es también otra historia para la que aun, diez años después, no estoy preparado para contaros.

Esta zona del pueblo Jekyll era y aun lo es cubierta en especialidades médicas y en los demás servicios propios de estos establecimientos  por el Hospital de la Ribera. Yo en aquel momento estaba en parada técnica, ayudando a mi compañera a establecer un negocio con un formato bien diseñado, con pretensiones de franquicia. Así que mientras volvía a lo mío me hice un seguro de salud con una compañía privada. Lo cierto es que solo lo usé en los dos años que duró aquello una vez que me ensarté el dedo meñique con un cuchillo, de lado a lado, parecía una salchicha con el cuchillo traspasándola por el medio de forma longitudinal, por lo que unos puntos lo solucionaron. Pero bueno esto pertenece ya a la tercera parte.

Alonso Quijano

http://www.becarioenmoncloa.com/?m=200709

http://baxtalo.wordpress.com/2012/05/04/el-responsable-de-los-campos-de-concentracion-croatas-estuvo-en-valencia-durante-25-anos/

http://www.memoriahistoricacartagena.com/2011/10/extraditaran-fraga-y-martin-villa-por.html