
¿Sabían ustedes que la UE tiene su propia
policía antimotines en condiciones de operar en cualquier país europeo, sin que
responda a ninguno de ellos? Se llama Gendarmería Europea (Eurogendfor).
Tiene su sede en Italia pero financiada y administrada por seis países
signatarios Francia, Italia Holanda, España, Portugal y Rumania. Por ahora
según el Tratado.
http://apocalipticus.over-blog.es/article-la-ue-tiene-policia-antimotines-actuando-en-grecia-87133589.html
¿Notáis algo raro en la imagen de esta “policía europea”?
¿Policía? El que sea creyente ya puede ir pidiendo ayuda, para todos, ya que te
pones.
Nunca
ha sido un secreto. Mi nombre “artístico” así lo revela, tengo una importante
relación con la enfermedad mental. Curiosamente, cuando ya había publicado mi
novelita, en la que di carácter oficial a este seudónimo, conocí la faceta como
coautora de un artículo en la Revista de la Asociación Española de
Neuropsiquiatría, de la que era en ese momento la psiquiatra de mi compañera. Era
una situación difícil; mi compañera, que llevaba años luchando contra un
sistema como el valenciano, que lleva ya alguna década en manos de una extrema
derecha oculta bajo una piel de centrismo y que desde entonces ha estado
desmantelando los derechos del Pueblo de forma soterrada, llevaba años
intentando ver reconocido su verdadero estado físico. Por ejemplo aquí en Valencia, se te niega el
derecho a abogado de oficio no tramitando la documentación, el oficial
del Ilustre Colegio de Abogados te dice que no lo cursa y que fuera, o llama a
la Guardia Civil y o te vas o te meten entre cucarachas inmundas, tengo testigo
de ese hecho, de la negación, de que me metiesen en el calabozo por ese hecho
no por que como llevé ese testigo preferí que durmiese en su cama y no entre
cucarachas inmundas. Si la tramitan te lo conceden, esto se puede interpretar
como incumplir una ley, que es lo que hacen las autoridades, o como cometer un
delito contra el Pueblo de desamparo ante la Ley, que es de lo que realmente se
trata. Como decía, mi compañera llevaba años intentando que se le reconociera
su grado de minusvalía, estaba en su derecho; por los beneficios laborales,
fiscales y asistenciales que este reconocimiento conlleva, tras presentar toda
la documentación para la consecución de dicho Derecho, es remitida de oficio a lo que en principio era un
documento de valoración para el reconocimiento de dicho Derecho. Permitidme que
en este punto incluya los motivos que causan el grado hoy reconocido de un 90%:
Fractura de una cervical, “C4”, con
graves secuelas sobrevenidas por la soldadura no recta de esta, con ocho hernias
discales, cuatro radiculopatías, mareos y caídas asociadas a la inestabilidad
de la fractura y graves dolores que le impiden dormir adecuadamente. ¿Alguien ve aquí algo psíquico o
psiquiátrico? Pues bien, a partir de
ese momento fue castigada a ir cada
6 meses a ver al psiquiatra. Ese y no otro es el trato que se da aquí a los
derechos humanos. Y tanto es que no trabaja para el bienestar de mi compañera
que un día que ésta muy alterada por el maltrato recibido por un Neurocirujano
del Hospital Clínico de Valencia, del que ya contaré su historia en todo esto,
me pidió que la llevase, que necesitaba hablar con la doctora para explicarle
como se sentía, fuimos maltratados ambos, por ella. Cuando llegamos allí mi
compañera comenzó a explicarle cual era el motivo de adelantar la visita,
pronto salió la vena corporativa, respondiendo cosas como “esa es tú versión”.
Esta actitud, me hizo hablar a mí, que testigo de todo lo que hasta ese momento
le habían hecho a mi compañera, solo me faltó el talante de aquella señora,
dejando entrenotar que ella era psiquiatra y no psicóloga, es decir ella no
está para escuchar. ¿Pues para que está? A la semana siguiente, paranoico
perdido, decido que se le pida copia de las anamnesis y diagnósticos, a lo que
la paciente tiene derecho y habiendo nombrado ya a la Agencia de Protección de
Datos, garante de estos derechos de acceso a la documentación, se rinde y nos
da todas las copias del ordenador. Efectivamente, el día de autos en el que yo
mismo le llego a recriminar su actitud corporativa, escribe cosas como “cuadro
de paranoia y no recuerdo que otra cosa, conjunta, retroalimentada entre
ambos”, tengo que bucear entre los cientos de pruebas del despropósito y no me
apetece.
Me
resultó muy curioso leer el siguiente párrafo escrito por esta señora en otro
texto:
“Levanta una cartografía
de las emociones humanas sobre dos personajes
que se escuchan de verdad, que discuten las cosas para,
finalmente, enloquecer juntos.
¿Acaso existe algún ejemplo
semejante en la historia?
Está
sacado de:
Aproximación
psicopatológica a El Quijote (según la nosología psiquiátrica actual)
¿No
podría ser una fijación? ¿No ve esta señora cuadros enfermizos a dúo donde no
los hay? Ocurre en las mejores familias, la enfermedad obsesiva no discrimina.
Es cierto que yo estaba muy enfadado, lo sigo estando, porque sin dinero para
abogados este es el destino del Pueblo español. Miseria moral, de esto somos
victimas. ¿Enfadado? Realmente es una definición muy leve de mi estado real.
Y esto es la psiquiatría. Durante
siglos llevan chupando del bote como pueden, arrimando el ascua a su sardina,
el libro más leído, el que más prestigio les otorga sobre el que discutir si
Cervantes era médico o adivino; es todo prestidigitación. No tienen ni zorra
idea de nada, pero Vallejo-Nájera los acercó al poder allá por 1938 y con el se
hicieron. Es una herramienta más útil que la religión en los tiempos actuales,
y Franco lo sabía, por eso dejó a Vallejo experimentar con los rojos, pero no a
reinstaurar la Inquisición, que también se lo había pedido. Un obispo no tiene
potestad sobre la integridad física y moral de las personas, un psiquiatra sí y
son más indiscutibles, no se necesita fe, solo manipular la ignorancia y ese
miedo del hombre a la razón, a perderla me refiero, es un tema tabú más que las
creencia religiosas. A pesar de ser en un 80 por ciento literatura barata te
pueden destruir la vida con un diagnostico, hay algún conocido psiquiatra del
Opus condenado por hechos de esta naturaleza, Enrique Rojas Montes:
Hoy me he puesto a escribir por
que antes de venirme al ordenador, tras la sobre mesa de la noche, zapeando a
ver si hay algo que echarse a los ojos sin tener que pagar por ello he pasado
por las noticias de la noche en Telecinco. Hablaban de detectar la enfermedad
mental infantil a tiempo para luego ir a hablar con el profesor del niño y
demás. Es la estigmatización, eso deja una ficha de por vida, que depende de
quien la maneje pude ser parte del bien o del mal, y esta es la España heredera
en la impunidad de Franco y sus secuaces, poco bien cabe esperar. De hecho yo
he sido testigo de cómo la psiquiatra le pregunta a alguien que nunca se le ha
pasado por la cabeza, en forma directa, ni con test ni pepinillos en vinagre,
de forma directa: “¿Alguna vez has pensado en el suicidio?”. ¿Esta es la forma
de hacer su trabajo? ¿Qué trabajo? ¿No significa poner ideas donde nunca las
haya habido? Yo continué allí sentado y entonces no le di mi opinión a mi
compañera, al fin y la cabo yo solo soy un amateur, pero me pareció como darle
clases de tiro a alguien con un gorro de papel de prensa española y una Smith & Wesson del 45 en equilibrio sobre la nariz. Se
debe de estar enfermo para incluir esa posibilidad. “¿Alguna vez has pensado en
el suicidio?” Afortunadamente mi compañera llegó allí a causa de un sucio
oficio, sus enfermedades son físicas y no vi necesidad de actuar. De lo
contrario, hubiera tenido más que palabras con esta Gran Hechicera, de la falsificación
total.
Imagina que llevas a tu revoltoso
hijo al “doctor” psiquiatra:
“¿Has pensado en suicidarte
alguna vez?”
¡Como que necesitan ideas nuevas!
¿He?
Nos podemos ir en un viaje en el
tiempo a estudiar la filosofía implícita en la terapia electro convulsiva
primigenia, en palabras de su creador, Hugo Cerletti: El paciente recupera la razón tras verse enfrentado a la posibilidad
real de un grave daño o la muerte.
Esta “tecnología” fue adoptada posteriormente
por la CIA, a través de un individuo que tuvo sus propias cobayas, del que no
recuerdo el nombre y que no voy a buscar. Es evidente que la enfermedad mental ha
sido siempre algo de locos.
Alonso
Quijano
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