EL REINO DE LA CORRUPCION
Novela de Ciencia Ficción Sociológica

El presente y el pasado se entremezclan en el relato que de la vida social de un país ¿imaginario? hace el conductor a su joven acompañante durante el largo viaje de regreso a casa, después de una ruta comercial de varias semanas.
La acción se desarrolla en un futuro no demasiado lejano, en el que es posible vislumbrar rasgos característicos de nuestros días y nuestras sociedades.
Después de leerlo nos quedan claras muchas cosas que no debieran de ocurrir jamás. Pero, ¿no pasaron ya? ¿Es un simple novelista el autor? ¿Existe la verdad?

Autor: A. Quijano
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La sexualidad según el eunuco

Por A. Quijano - 28 de Julio, 2010, 0:22, Categoría: General

















Somos seres difíciles de comprender. Tantos años entrando en mi casa sin permiso todos los días, al medio día, y recién ahora comienzo a comprender qué era lo que me perturbaba de ella, qué lo que, no se si atreverme, me inquietaba, qué lo que saca de mí los instintos que todos luchamos por contener, qué lo que me, excitaba.

Es sin duda el estigma que en ella dejaron los jesuitas. Es con la ternura que te hace seppuku lo que la diferencia. Oyes tus tripas chasquear violentamente en el suelo, pero la ternura con la que ejerce su dominio de la pedagogía casi te hace sonreír beatifica-mente. Su técnica es depurada y limpia. No es solo una de tantas y tantos que han pasado por ese mismo “prime time”.

Para este septiembre próximo aquí en Valencia, España, van ha impartir en los colegios concertados, es decir, los colegios mayormente confesionales, apostólicos y romanos, que se subvencionan con dinero público pero que engordan las arcas del Vaticano, clases de sexualidad según la interpreta La Iglesia Católica. Afortunadamente no tengo hijos, porque él y yo entraríamos de lleno en la desobediencia civil.

Bajo ningún concepto hubiera permitido que este ente maligno al que representan estos individuos convirtieran en un retrasado emocional y sensitivo, lo que lleva a la tara mental en no demasiado tiempo, a ningún hijo mio. Pronto repartirán cilicios y otras prendas que fabrican algunos conventos de monjas para la mortificación del cuerpo entre los alumnos de primaria:

“– No te la menees que se te van a caer los dientes y te vas a quedar calvo y ciego. Ponte este cilicio junto a la entrepierna y fustígate todos los días media hora antes de irte a dormir. Mano de santo bendito.” Atajo de energúmenos tarados.

Estos y los que les prestan las bayonetas fueron los responsables de que hace ya muchos años decidiese que no había yo de traer descendencia a este mundo de explotadores roba niños. Está demostrado que en la posguerra, en los campos de re-educación, re-conversión al catolicismo de las hordas rojas y exterminio, se robaron cientos sino miles de niños a los que se les educaba en contra de la cultura de sus padres. Ahora, gracias a la impunidad con la que se blindaron para concedernos esta falsa democracia, van a hacerlo de nuevo, esta vez con leyes “democráticas”

A mí me deshabitaron para la enseñanza hallá a los diez o once años en un colegio que se llamaba la Sagrada Familia, me hacían cantar el cara al sol a fuerza de vara con la mano extendida en el saludo nazi. Ivan el Terrible, que así llamábamos al tipo de pelo blanco y bigote húngaro que se acercaba a traición si te descubría sin cantar y te acordabas de él el resto de la mañana, ya algo mayor, tuve difícil aceptar disciplina, me ponía muy violento con los profesores y me era imposible aprender de ellos. No me extrañaría descubrir mañana que fue otro proyecto más del Coronel Psiquiatra, había que enajenar a los hijos de los rojos, para poder luego esclavizarlos, y crear a la vez, trabajo para la psiquiatría del futuro, nuestro presente. ¡Malditos hijos de Satanás!

Por fin he conseguido atar todos los cabos, la causa de ese desasosiego; me traes recuerdos en tu actitud de inocencia perpetua de una primita de mi infancia, a la que ya es demasiado tarde para pedir perdón. Fue la represión sexual, fue la necesidad de descubrir lo desconocido. Su inocencia. Yo no tendría más de doce años y ella poco más o menos, pero eso no es ninguna escusa. A esa edad yo ya era muy viejo. ¡Malditos hijos de Satanás!


ALONSO QUIJANO


http://www.lasmalaslenguas.es/2009/03/24/reportaje-television-suecia-mentiras-de-la-derecha-y-la-iglesia-sobre-la-guerra-civil-y-franco/



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