EL REINO DE LA CORRUPCION
Novela de Ciencia Ficción Sociológica

El presente y el pasado se entremezclan en el relato que de la vida social de un país ¿imaginario? hace el conductor a su joven acompañante durante el largo viaje de regreso a casa, después de una ruta comercial de varias semanas.
La acción se desarrolla en un futuro no demasiado lejano, en el que es posible vislumbrar rasgos característicos de nuestros días y nuestras sociedades.
Después de leerlo nos quedan claras muchas cosas que no debieran de ocurrir jamás. Pero, ¿no pasaron ya? ¿Es un simple novelista el autor? ¿Existe la verdad?

Autor: A. Quijano
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El Señor del Mal

Por A. Quijano - 16 de Julio, 2010, 2:23, Categoría: General

Hace unos días dije que no tenía demasiada información sobre la participación de la Iglesia Católica en el holocausto de Ruanda, no la había buscado. No es suficiente aducir como en alguna página he leído que intentaba explicar la gran violencia desencadenada, por el carácter "monárquico" de los tutsis, que éstos los habían humillado por décadas, exhibiendo los cojones, con perdón, de uno de los jefes de tribu hutu, colgados del tambor tribal tutsi para demostrar que el hutu era un inferior, evidentemente "sin pelotas"e incapaz de levantarse contra su esclavitud por lo que debía ser sometido y usado como mano de obra esclava, justificando así la toma de posición de las fuerzas católicas vivas en la zona, en favor de los hutus.
Lo cierto es que los tutsis negaron a la Iglesia Católica su entrega incondicional a los designios del dios de los blancos y la sumisión a las fuerzas extranjeras.

Por cierto, en un ambiente solo aparentemente menos primario, simbólicamente en España también se tienen los cojones del Pueblo colgados del tambor tribal; las fosas siguen sin abrirse, los documentos de la traición y el expolio nazi-esclavista siguen en sus bunkers y la Historia sigue con su falsificación total de la verdad; Hitler usó al gobierno títere de Franco para cubrirse la retaguardia y apropiarse de las riquezas mineras, usando una mano de obra esclava durante décadas, pagando solo a los vencedores, para éstos, muertos de hambre nuevos ricos era más que suficiente con lo que se llevaban. Para el Pueblo surgieron los Pérez del Pulgar y la sumisión a la Iglesia fascista de los Gomá y Pla i Deneil y los campos de reeducación, exterminio y conversión al catolicismo forzosa en masa. Siguen en activo jueces que juraron lealtad a los principios del movimiento nazicatólico de Franco, hay demasiadas sentencias irracionales minando cualquier posibilidad de que exista una sensación de liberalización del Pueblo, minando sistemáticamente la confianza de éste en algo tan importante para la percepción de democracia como es la justicia; una clase médica omnipotente que sigue expoliando al Pueblo, ahora en forma de derechos adquiridos, que entre éste y aquel roban con descaro absoluto al empobrecido y expoliado Pueblo español. Que una vez expoliado y humillado en sus derechos, especialmente en estos casos por los insignes médicos documentalistas, se encuentra con una justicia inexistente, cuando no bastarda, afín a una ideología fascista que expolia al Pueblo desde 1939. ¿Es una cuestión de pelotas?

No entiendo la polémica suscitada porque el Presidente de los nuevos españoles reciba a un reconocido criminal de guerra. Él, por ejemplo, a hecho autoridades a una casta médica insaciable para facilitar así el expolio de derechos que se avecinaba, y hacerlo así impunemente, con el silencio cómplice de otro de los colectivos tomados al asalto, y por todas partes, por el neofascismo económico imperante, los científicos de la información y sus ricos dueños. No solo los que acaban bañados en sangre son responsables intelectuales y morales de las más tremendas masacres, la historia no mercenaria así lo ha demostrado.

Que lo reciba, que más da. Es solo una muestra más de la realidad global y la integridad de nuestros dirigentes. Hace mucho tiempo que se perdió la guerra definitiva, El Mal es dueño de la creación.

Tras todo lo encontrado, que es mucho, sobre la actuación de la Iglesia Católica en África y ante la imposibilidad por espacio y tiempo de hacer una exposición propia, os dejo el trabajo de una periodista muy prolífica en Internet en asuntos especialmente dolientes, entiéndanme, yo soy anarquista de cuerpo y alma, cada salvajada del ser humano afirma con más fuerza la utopía. No creo que en un texto tan corto nadie pueda hacer una exposición de la historia de la política del Vaticano en África tan preclara y contundente.
También os dejo un artículo que así mismo aclara la situación socio-económica de ésta parte del mundo en la que es más evidente que en ningún otro, la presencia omnipresente del verdadero Señor de los blancos, El Mal.
Desde el Apartheid, hasta el saqueo del oro, diamantes, coltán, la riqueza forestal, etc. etc. etc. por parte de las transnacionales. Solo bajo la influencia de ese poder, se puede comprender lo que en éste continente se há hecho.

Es el Mal el verdadero Señor de todos nosotros.

Alonso Quijano

http://blogs.publico.es/dominiopublico/1908/la-iglesia-y-el-genocidio-ruandes/

http://hablemosdeafrica.blogspot.com/2010/01/buitres-sobrevuelan-africa.html

 

Hay que tener una buena dosis de inconsciencia para zambullirse en la historia del genocidio perpetrado en 1994 en Ruanda por la mayoría hutu contra la minoría tutsi. Pero es de actualidad : según un informe de la ONU de noviembre de 2009, las milicias del Frente Democrático de Liberación de Ruanda (FDLR) “habrían recibido regularmente apoyo político, logístico y financiero de gente vinculada a las fundaciones católicas El Olivar e Inshuti” y fondos provenientes “directamente e indirectamente del Gobierno de las islas Baleares”. Hoy dirige el país el presidente tutsi Paul Kagamé; pero las milicias hutus –acusadas de saqueos, asesinatos, violaciones y raptos de niños en el Kivu congolés– se empeñan en retomar el poder. Lo que realmente asombra es la implicación de sectores de la Iglesia católica en la política de ese país africano.
Desde la colonización y evangelización de Ruanda, el país de las “mil colinas”, hacia el año 1900 (poblado por un 80% de hutus y un 10% de tutsis) la Iglesia jugó un papel no sólo religioso sino político. En su trabajo, los misioneros católicos se toparon con la resistencia de los tutsis y gozaron en cambio de una gran benevolencia hutu. Si bien no se puede acusar a la Iglesia de haber creado las categorías o “razas” hutu y tutsi, han contribuido a arraigar y justificar la división de dos grupos que jamás se habían enfrentado a lo largo de siglos sino en trifulcas de intereses entre agricultores tutsis y pastores hutus. En nombre de las etnias, etnólogos y misioneros pensaron haber hallado en África un terreno en el que aplicar las teorías raciales propias del siglo XIX.
En 1931, la Iglesia obtuvo la destitución del rey tutsi Muyinga, contrario a la cristianización de su pueblo. Numerosos clérigos y miembros de la jerarquía se implicaron en la propagación de “esquemas racistas”, por ejemplo en la obra del Padre Albert Pagès o del obispo Léon Classe. Después del Padre Loupias, el abate Alexis Kagamé propagó esquemas racistas en la lengua local. En 1933, los padres blancos fundaron el periódico católico Kinyamateka que más tarde propagaría la ideología “Parmehutu” en donde el tutsi es un “no cristiano”, “anti-blanco”, “mentiroso”, “inteligente y artero”; mientras que el hutu es “trabajador”, “indígena dócil”, “amigo del blanco”.
Con el monopolio absoluto de la enseñanza, la Iglesia multiplicó la formación de abates y seminaristas hutus, con el fin de realizar en Ruanda un “reino de Cristo” y en 1946 el rey Mutara III escogido por la Iglesia, consagró oficialmente el país a “Cristo Rey”. La conversión al catolicismo se volvió la puerta obligada para acceder a cualquier empleo colonial. El colonizador y la Iglesia habían logrado hacer de Ruanda un país casi 100% católico y un modelo para África llamado “la joya de África”.
Pero el viento de independencia que soplaba en los años cincuenta reforzó el nacionalismo “comunista” y “ateo” de los tutsis. En 1957, los hutus cercanos a la vicaría ruandesa redactaron un manifiesto según el cual los tutsis son intrusos llegados del Nilo, a donde han de regresar. El sermón sobre la Caridad de 1957 de monseñor Perraudin y su carta pastoral racista de cuaresma del 11 de febrero indujeron directamente la “matanza de Todos los Santos” de 1959, durante la cual paisanos armados de machetes quemaron las haciendas de los tutsis, dejando decenas de miles de muertos y no menos refugiados. Cuando en 1963 los refugiados tutsis intentaron volver a Ruanda, ahora república independiente, decenas de miles fueron asesinados en la “Navidad roja”. A partir de la independencia, el dominio de la Iglesia se acentuó, en particular el de su ala derecha, el Renouveau Charismatique y el “departamento secreto” del Opus Dei. En 1973 se puede hablar del régimen hutu del presidente Habyarimana como de una dictadura católica de un país casi 100% católico.
En las actas del 16 de mayo de 1997 de la comisión parlamentaria belga, numerosos testimonios acusan directamente a la Iglesia católica y sus ramificaciones. Sacerdotes, obispos, arzobispos, abates, curas, misioneros, miembros del Opus fueron oficialmente acusados de complicidad, pasiva o activa, en el genocidio de 1994. Según el investigador belga Pierre Galant, 816 machetes fueron comprados y distribuidos por Caritas-Ruanda en 1993. El padre blanco Johan Pristil, partidario ferviente del “hutu-power”, participó en la creación de la Radio “Mil colinas” y tradujo Mein Kampf al Kinyaruanda, y vio a los tutsis como a los “judíos de África”. Se hallaron 30.000 cadáveres en su parroquia en Nyumba. La radio “Mil colinas” –o “radio de la muerte”– predicó la matanza día tras día.
Monseñor Misado fue arrestado en 1999 por su participación en el genocidio y las hermanas Mukangango y Mikabutera por haber entregado a los tutsis refugiados en sus conventos. El abate Seromba fue condenado a cadena perpetua. Genocidas notorios se esconden y son protegidos en conventos, monasterios y parroquias. En Francia, el abate Munyeshyaka y otros están protegidos por las autoridades civiles y católica, así como Rekundo en Ginebra, exfiltrado por “Caritas Catholica”, Nahimana en Florencia y Bellomi en Brescia: unos 50 sacerdotes genocidas ruandeses lograron huir a Europa y Canadá.
¿Pedirá perdón la Iglesia católica por su política africana y el genocidio de Ruanda?

Nicole Thibon es periodista

Los Buitres sobrevuelan África

La enseñanza universal, la lucha contra la pobreza y el mejoramiento de los sistemas de salud, seguirán siendo una utopía para África, mientras las grandes potencias sigan tragándose la mayoría de sus recursos financieros a través del pago de las denigrantes deudas externas.

Ante la caída de los precios de las materias primas en el mercado internacional, los países africanos disminuyen sus ingresos, que se gastan básicamente en pagar los humillantes intereses de la deuda externa a sus acreedores internacionales.

A su vez, cada día es más difícil para estos Estados conseguir nuevos préstamos, debido al congelamiento de los fondos financieros; y cuando lo logran, es con intereses e injerencias políticas insoportables. La mayoría de este dinero va a parar nuevamente a las arcas de desprestigiados organismos internacionales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional por concepto de pago de viejos débitos.

Hoy, con la debacle global, estas naciones pobres corren el riesgo de sucumbir a una «nueva» crisis de sus deudas, pues cuentan con menos ingresos para pagar viejos intereses e impulsar programas de desarrollo nacionales. Nuevamente el FMI y el BM ofrecen paquetes «salvadores» para reactivar las economías deprimidas; e incluso algunas ayudas prometidas por las grandes potencias se canalizan a través de los leoninos préstamos; pero las condiciones no cambian: recetas neoliberales y apertura total de sus economías a las transnacionales.

Solo dos opciones tienen los países africanos: aceptar la «ayuda» del FMI y el BM, a cambio de privatizaciones y reducciones en los presupuestos públicos; o renunciar a ella, lo cual también supone un recorte drástico de los gastos sociales pues los ingresos por sus exportaciones y la inversión extranjera decae en tiempos de crisis.

Una nueva oleada de préstamos con un horizonte que se vislumbra muy peligroso para estas economías débiles preocupa a varios especialistas y organizaciones no gubernamentales, que desde hace varios años piden cancelar las deudas externas de estas naciones. Sin embargo, a otros ya se les hace agua la boca…

Los buitres

Esperan a que su presa esté hecha un cadáver para descarnarla por completo. La imagen le viene como anillo al dedo a un grupo de inversores que en los últimos tiempos se han dedicado a comprar las deudas de los países pobres, para luego recuperar su inversión con el embargo de bienes, las demandas judiciales y la presión política y el chantaje, en un monto muy superior al que pagaron por la deuda externa.

Según la ONG Jubilee Debt Campaing, al menos 54 compañías, la mayoría radicadas en paraísos fiscales, han iniciado procesos legales en los últimos años contra 12 de los países más pobres del mundo, por un monto total de 1 500 millones de dólares.

En septiembre de 2004, FG Hemisphere Fund, con sede en Nueva York, compró una deuda demandó a la República Democrática de Congo (RDC) por 105 millones de dólares de un préstamo original de 30 millones de dólares contraído en 1980, cuando gobernaba el dictador, Mobutu Sese Seko, quien amasó una fortuna de 8 000 millones de dólares, dos tercios del endeudamiento congolés (12 000 millones). Este socio de Washington y Europa en el continente africano obtuvo varios préstamos que, en lugar de ser destinados a programas de desarrollo social, contribuyeron a engordar sus arcas personales.

El fallo dado por una corte en Washington a favor de FG Hemisphere obliga a Kinshasa a pagar unos 80 000 dólares semanales. Zambia también fue aguijoneada por estos piratas financieros.

En 1999, esa nación del África Subsahariana negociaba con Rumania la reducción de una deuda de 15 millones de dólares contraída en 1979 para comprar maquinas y vehículos destinados a la agricultura. El acuerdo al que arribaron ambos países fue liquidar esa suma —que ya en ese entonces se había duplicado por los intereses— con unos 3 millones de dólares. Sin embargo, poco antes de que el trato llegara a un final feliz, el fondo británico Donegal International Ltd, convenció al gobierno rumano de que le vendiera esa deuda en unos 3,3 millones, y luego demandó a ese pobre país por unos exorbitantes 55 millones.

Así, Zambia no pudo utilizar los fondos de la cancelación de la deuda para invertir en enfermeras, profesores e infraestructura, como tenía previsto.

Otra presa de Donegal es el Congo-Brazzaville, al que la compañía le exige unos 400 millones de dólares por una deuda que compró en solo 10 millones.

Otros dos buitres, Hamsah Investments y Wall Capital —radicados en paraísos fiscales del Caribe (Islas Vírgenes Británicas e Islas Caimán, respectivamente), demandaron en noviembre de 2009 a Liberia por un monto de 20 millones de dólares. En 1978 Monrovia pidió un préstamo de 6 millones de dólares al Chemical Bank, de EE.UU., que se pagaría entre 1980 y 1985, pero hoy el Ministerio de Finanzas no tiene registrado si se hicieron o no los pagos.

En 2002, los fondos Sifída y FH International compraron esa deuda y demandaron a Monrovia en una corte de Nueva York para que pagara unos 18,38 millones de dólares que incluía intereses y costos legales, pero no ganaron la partida pues Liberia no estuvo representada en la misma. La deuda siguió siendo revendida: en junio de 2006 la compraron Red Barn y FH International hasta que finalmente llegó a las manos de Hamsah Investments y Wall Capital.

La hipocresía del buitre, el FMI y el BM

En 1996, el BM y el FMI lanzaron la Iniciativa para los Países Pobres Muy Endeudados (PPME), una estrategia encaminada a lavarse un poco la cara y hacer creer que apoyaban la lucha contra la pobreza. Estas instituciones prometen un alivio de la deuda externa, pero para merecerse ese «premio», los países del Sur tienen que adoptar los programas de ajuste estructural, maquillados como «Documentos Estratégicos para la Reducción de la Pobreza» (DSRP). De esta manera, pretenden blanquear viejas deudas con nuevos préstamos, y el círculo vicioso cada vez se cierra más.

Los buitres son tan inescrupulosos que sus víctimas africanas se encuentran en la lista de los PPME. Para defenderse, sencillamente dicen que exigen a estas naciones pobres lo que deben. Jay Newman, directivo de Kensington International y Elliott Associates, con total desfachatez dijo al diario británico Times: «No adquirimos la deuda de los países que no tienen medios para pagar».

Nada más hipócrita e irreal. Estos países, según han reconocido el FMI y el BM, no pueden pagar sus viejas deudas. Entones, ¿cómo desembolsar las garrafales sumas que exigen los fondos buitres?

Zambia, por ejemplo, tiene una de las mayores tasas de VIH SIDA del planeta, y solo 600 doctores para una población de 12 millones.

Cuando los fondos buitres demandan a estas naciones pobres por cifras tan escandalosas, saquean los recursos financieros que pudieran ser destinados a la educación y la salud. Es, además, dinero nunca suficiente para el continente más explotado por las potencias occidentales, y donde mayor número de personas son afectadas por pandemias como el VIH/SIDA y el paludismo, y el que dispone de menor número personal de la salud.

Muerto el perro se acabó la rabia


El 29 de junio de 2009 quedó constituido en Túnez, el Servicio Africano de Apoyo Jurídico (African Legal Support Facility), el cual proporcionará asistencia jurídica a los países embestidos por los fondos buitres. La iniciativa, presentada por el Banco Africano para el Desarrollo, no es suficiente, pues esencialmente se dedicará a negociar la reducción de las demandas de estos piratas financieros, y a costear el proceso jurídico ante los tribunales.

Tampoco basta con que algunos países del Sur declaren nulas sus deudas públicas ilegales, y en un acto unilateral decidan cancelarlas. La voluntad tiene que venir también de los gobiernos del Norte, los cuales deben implementar políticas que pongan freno al saqueo de estos acreedores.

La verdadera lucha contra estos buitres sería la condonación total, y sin condiciones, de la deuda externa de esos países, identificada como ilegítima y fraudulenta. Así, muerto el perro, se acabó la rabia.

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