EL REINO DE LA CORRUPCION
Novela de Ciencia Ficción Sociológica

El presente y el pasado se entremezclan en el relato que de la vida social de un país ¿imaginario? hace el conductor a su joven acompañante durante el largo viaje de regreso a casa, después de una ruta comercial de varias semanas.
La acción se desarrolla en un futuro no demasiado lejano, en el que es posible vislumbrar rasgos característicos de nuestros días y nuestras sociedades.
Después de leerlo nos quedan claras muchas cosas que no debieran de ocurrir jamás. Pero, ¿no pasaron ya? ¿Es un simple novelista el autor? ¿Existe la verdad?

Autor: A. Quijano
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Septiembre del 2009

El Reino de la Corrupción

Por A. Quijano - 29 de Septiembre, 2009, 17:49, Categoría: FICCION

















































El siguiente relato es fruto de la imaginación de su autor. No se ha tomado como referencia ningún país ni sociedad. Aunque el terror del que el autor es victima, evidentemente, es real.Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia o fruto, de la fantasía subjetiva del lector.


El Reino de la Corrupción

© A. Quijano

© Copyright 2009


La autopista se perdía a lo lejos entre los desniveles del terreno, el ambiente húmedo del amanecer apenas se dejaba notar en esa época del año. La vista se extendía hasta el horizonte por el este, aunque el reflejo del sol en el mar impedía centrar la vista en nada, y hasta los cercanos campos, con casas diseminadas por doquier y alguna urbanización o pueblo lejano, por el oeste.

El abuelo Víctor conducía su vehículo ligero de transporte por el carril de velocidad lenta de la gran autopista del mar, en dirección norte.

Conducía desde poco antes del amanecer. El sol hacía poco más de media hora que había aparecido creando espejos reflectantes a lo lejos. Posicionó los sistemas antirradiaciones y los reguladores de luz interior cuando oyó la voz de Austin.

¿Por qué no hemos abierto ese mercado?—

Creía que dormías.—

Hace un momento que me he despertado. ¿Por qué no hemos hecho negocios nunca en esa Ciudad?—

Tras el cristal del lado de Austin, a lo lejos, se levantaba una imponente estructura urbana. Casi se definía su forma circular. Toda la Ciudad había crecido en círculos concéntricos alrededor de una edificación primigenia que crecía, a su vez, al tiempo que lo hacía la Ciudad. Año tras año eran dedicados costosos medios impositivos para resaltar la singular edificación central, para que ésta no empequeñeciera en relación a la Ciudad. Sobresalía del centro del núcleo urbano, un rascacielos de color negro de forma ligeramente piramidal. A un quinto de su longitud de la punta había una enorme campana, aunque a esa distancia de la autopista ésta no se distinguía. Así como no se apreciaba la progresiva amplitud de la base de la pirámide, que a relativa baja altura se expandía y había ido creciendo en detrimento de los antiguos propietarios de las casas y terrenos sobre los que hoy se asentaba. Desde aquella distancia tampoco se apreciaba la triste historia de los habitantes de esos lugares, muertos y estafados sus herederos. O ellos mismos obligados a abandonar en vida los lugares en los que habían nacido y crecido por una Ley que nombraba un bien común ficticio, para ser entregado acto seguido de haber sido expropiado, para satisfacer intereses que nada tenían que ver con el bien común.

Ningún científico de la información del Reino dijo nada jamás. Los forman a su imagen y semejanza y no todos pasan todos los controles: tutores, psicólogos espirituales y, los años de trabajos de becario, en los que cada superior informa de las tendencias, de todo tipo, del aprendiz de informador, consiguen un producto completamente acabado. Para el consumo directo de cualquier príncipe. El que es desechado nunca estará en primera línea, ni cobrará salario de primer o segundo nivel. Eso si los defectos de asunción son leves.

En esa Ciudad existen unas reglas de compromiso que no todos respetamos.—

En todas las ciudades existen reglas duras para acceder a sus mercados. ¿Tan duras son las costas?—

Como en cualquier otra.—

¿Entonces?—

El tráfico había ido intensificándose conforme avanzaba la mañana por la cercanía de la Ciudad y vehículos de todos los tamaños los adelantaban a más velocidad de la permitida. Ellos no tenían prisa, volvían a casa tras haber finalizado una de las rutas más largas del año.

Es largo de contar. Vamos a parar a almorzar y de regreso a la autopista te cuento lo que llevó a esa Ciudad a estar en la cumbre de su miseria. Yo la conozco bien, de joven viví varios años en El Reino de la Corrupción.—

¿Cómo?—

Luego, necesito comer algo y llegamos a la zona de servicio.—

Austin tenía solo catorce años. Conoció al abuelo Víctor hacía ya tanto tiempo que casi había borrado de sus recuerdos su vida anterior.

Hola jovencito.—

Se presentó Víctor tras haber negociado su precio con el presunto funcionario de adopciones que lo vendía. Su madre había muerto en la cárcel de una enfermedad contraída allí mismo. Corrían rumores en los foros sociales de derechos humanos de que se ocultaban estos contagios para no tener que indemnizar a los hijos, evidentemente los rumores se quedaban cortos. Víctor jamás había necesitado un crío. Estaban en un puerto del mar que más íntimamente comparten oriente y occidente. El abuelo Víctor sabía qué tipo de personas compraban niños tan jóvenes en aquel lugar, lo peor era que sabía para qué los compraban. Estaba encallecido de ver animales abandonados por las carreteras y las ciudades por las que pasaba, hubiera necesitado mucho espacio para acogerlos a todos. El niño estaba aterido de frío, con su pantalón corto y sus zapatillas rotas, un dedo gordo salía entero de una de las zapatillas. Preguntó el precio por curiosidad, no creía poder pagar algo así. El precio era ridículo, luego supo que era una cuestión de oferta y demanda. Como en otras muchas cosas se había roto el mercado y estos estocajes no solo ocupaban espacio. Por eso estaba en el puerto, para embarcarlos no necesitan ni los papeles, se los llevan y ya está. Para quedártelo con papeles lo tienes que cuidar, si le pasa algo te pueden hacer muchas preguntas, a ver por qué te pueden multar, y esas multas son grandes, aunque el niño se quede sin comer. Aquel día había problemas en el puerto, las colas de tractoras que movían los contenedores eran de cinco y seis horas en su paso por la aduana y los barcos tenían colas de acceso a los muelles de varios días.

Nunca supo como se vio firmando los documentos de adopción definitivos. Aquel tipo sabía lo que hacía. Denunciarlo hubiera sido meterse en problemas muy serios y el niño hubiera acabado en cualquier otra misera-ble situación. El corporativismo nos ha hecho mucho daño.

Llevaba buscándote mucho tiempo ¿Te acuerdas de tu mamá?—

El niño rompió a llorar mientras afirmaba con la cabeza.

Ella te quería mucho pero no podrá venir ya. Me dijo que yo te cuidase. ¿Te quieres venir conmigo?—

El niño se notó suelto y respondió arrimándose a Víctor de forma nada comedida. Hacía ya casi nueve años de esto.

A los niños apaleados les ocurre lo que a los perros apaleados, huelen la maldad y la perversión. O la ausencia de ellas.

Las zonas de servicio estaban cada vez más peligrosas. Unos intentaban atracarte con armas e inventos nuevos de todo tipo y otros, con la aplicación de leyes abusivas que servían para el enriquecimiento de sátrapas locales que posicionaban a sus recaudadores en los sitios más insospechados, y para la ascensión de las carreras de los que dirigían los operativos zonales, de las campañas mediáticas. En algunos sitios, en la entrada estaban los recaudadores de los sátrapas locales y en la salida, los televisivos con sus campañas orquestadas, a veces tenían cámaras profesionales con ellos, que desde hace ya unos años usaban cascos de seguridad vistosos, reflectantes.

A veces se preguntaba si trabajarían juntos, era como si se avisasen de donde iban a posicionarse cada uno para no interferirse en el trabajo, los tres intervinientes.

Suponía que no. Aunque no estaba seguro. El deterioro de los restaurantes por la falta de clientes era evidente y más valía comer solo cosas a las que pudiera leérsele la fecha de caducidad, si no querías formar parte de alguna estadística de las que informaban los cómplices habituales en los noticiarios. A los conductores profesionales no les venía mal, porque antes de que los que circulaban por ocio dejasen de hacerlo, a causa de la falta de liquido en movimiento y los famosos intervinientes compitiendo por cada isleta o rotonda, zona de servicio o arcén con el ancho apropiado, era impracticable circular en las fechasde vacaciones, o en lasfiestas de las celebraciones espirituales del Patrimonio.

Repostaron antes de salir a la autopista y enfilaron el penúltimo trayecto hasta su hogar de aquella ruta.

El tráfico profesional es más rápido pero menos peligroso que el antes habitual en las fechas de vacaciones, cuando miles de individuos que desconocían el nombre de cada uno de los caballos de sus máquinas, se lanzaban a llegar a su destino en el menos tiempo posible.

Desde que salieron de la zona de servicio, el abuelo Víctor se había mantenido a una velocidad constante por el carril de baja velocidad. Nadie los seguía. El tráfico era tan exiguo que no pudo por menos que recordar años atrás, cuando las colas en las autopistas eran de varios kilómetros en los accesos a las ciudades y virreinatos del País. La represión económica y de las libertades individuales impuestas por los Científicos Universitarios Estatales cuando el inicio de todo, había hecho su efecto en relativamente poco tiempo. Antes, los proyectos políticos de cambio social tardaban generaciones en ser viables, si alguna vez lo eran. Gracias a las nuevas técnicas desarrolladas por grupos internacionales vinculados a poderosos Think Tank neonazis, que adoptaron una estrategia inspirada en la doctrina Friedman y apoyada por grandes estructuras existentes ya, de redes internacionales de laboratorios médicos y de investigación de oscura procedencia. Algunos se remontaban a la época de La Primera Guerra Mundial, relacionadas con el tifus y unas vacunaciones masivas a soldados que dieron origen a la Gripe Española de 1918, A H1N1. Las sociedades herederas del magnate americano bananero responsable de aquello y junto con otros, de cientos de "intervenciones sociales en la oscuridad", medicinas, alimentos, armas, bacterias modificadas, inmobiliaria de ocasión en zonas devastadas por la naturaleza o por las guerras que ellos mismos propiciaban, materias primas de sangre y un largo etcétera, habían reclutado a políticos y príncipes de toda Europa, aunque estos últimos no necesitaban ser reclutados, la desigualdad extrema era su razón de ser, desde los primeros príncipes de que la Historia tiene constancia. Nadie puede vivir en un palacio que ha costado miles de millones de euros si no es por encima de la miseria de cientos de miles de personas, es una cuestión primaria de matemáticas.

Había pasado más de una hora desde que salieron de la zona de servicio.

Antes no parabas de contarme cosas de las zonas que visitábamos e historias que te venían a la cabeza de cualquier tipo. No ha ido mal si comparamos los últimos años. Estas bien ¿no? No te pasa nada.—

Algo amargo se instaló en la boca y la garganta de Víctor. Pero su interlocutor no lo notó.

No, es solo que creces muy rápido y no hablo nunca las cosas a medias, ni miento sin una causa vital. He notado que más de una vez has querido preguntar por esa Ciudad y que hasta ahora no te has atrevido. Eres muy joven y no quisiera que algo se escapase a tu entendimiento. Si algo te plantea dudas de cualquier tipo no dudes en preguntar. Es la causa de no haberte hablado de ella aún.—

Ese edificio es diferente a todo. ¿Yo he vivido contigo en esa ciudad?—

No. Supongo que vivirías con tu madre.—

No la conociste ¿verdad?—

No. No la conocí. No te he explicado antes nada por que consideraba que eras muy joven para entenderlo todo con claridad. Pero lo cierto es, que es la historia de esa Ciudad lo que realmente te tengo que contar. Si la Ciudad no hubiera derivado en una zahúrda es muy posible que tu vida hubiera sido otra. Con tu familia original. Y jamás te hubiera conocido en el puerto de esa misma Ciudad ¿Lo recordabas?—

Recuerdo el puerto y aquella tarde, como en una bruma, como si fuese un sueño. Imaginaba que era el de esa Ciudad. Recuerdo algo más donde nos tenían, era oscuro y te daban con una toalla mojada si encendías alguna luz. Y a una niña con ojos muy grandes azules, no se si eran tan grandes como yo los recuerdo, enormes. Tristes y con el miedo siempre reflejado en ellos. A veces aun los veo en sueños. El hospicio estaba dentro de la Pirámide. ¿Qué es una zahúrda? Falta mucho para llegar a casa.—

La franqueza del chico lo tranquilizó. Iba todo bien.

Pocilga.—

La autopista continuaba en una monotonía sin fin. El paisaje iba cogiendo color verde cuanto más al norte se encontraban y la mayor humedad y el color verde daban una tonalidad a la luz del día menos amarillenta.

Tienes toda mi atención. Cuando quieras estoy preparado para oír mi historia.—

Víctor sonrió francamente.

Es la historia del Reino de la Corrupción.—

Nunca la habías llamado así.—

Es el nombre por el que se la conoce entre comerciantes y visitadores de todos los sectores de la distribución industrial y de servicios. En los foros de derechos humanos y en los que se habla de la situación de la democracia en occidente y los países de su área de influencia, también he leído u oído el nombre en alguna ocasión. Es, en cierto modo, un ejemplo de la perversión de la política y su efecto en las poblaciones indefensas, y es en ese sentido que se nombra a la Ciudad en foros internacionales.—

¿Son los hombres de negro?—

El sol estaba ahora en lo alto y la autopista seguía con el bajo tráfico que era ya habitual. Los vehículos pasaban en grupos, como compitiendo, pero luego pasaban largos minutos, horas en según que momentos del día, sin ser adelantado por nadie, ni ver trafico en sentido opuesto. Hacía años que era así, aunque el abuelo Víctor seguía sin acostumbrarse y a veces aun se sorprendía mirando la pantalla de vigilancia trasera a ver si se aproximaba tráfico.

Realmente es muy complejo todo para estar intentando encontrar las palabras adecuadas y que todo ello no te cause una visión de la sociedad que no conviene, no a un niño que eres aún, a nadie le conviene el odio. Y hablar de todo esto genera un odio profundo que llama a la reacción. Yo hubiera preferido esperar un par de años más. Y no ir conduciendo.—

Si no usas palabras que luego tenga que buscar en la Wiki no me será difícil de comprender. En cuanto al odio, yo me acuerdo de todo. No se si lo que siento es odio.—

Víctor conducía en silencio.

Yo se que en el puerto, aquel tipo me iba a vender a alguna tripulación. En el mejor de los casos hubiera trabajado toda mi vida en las labores del barco, si no decidían revenderme como hacen con las niñas, para prostitución y trafico de órganos. No solo me descargo videos y juegos cuando no estudio, como ves. Mi tutor de sociales online dice que tu generación tiene opiniones algo caducas en cuanto a la maduración mental de los niños, que tú has conocido cuando los niños nacían con los ojos cerrados y tardaban una semana en abrirlos, pero que eso ha cambiado.—

Tendré que mantener una conversación con ese tutor, debe pensar que visto con pieles.—

No se refería a ti en concreto, se refería a los que conocisteis primero el nacimiento y la evolución social de la televisión y luego el nacimiento de Internet.—

De pronto comprendió que no hablaba con un niño. Su interlocutor podía tener aun muchas cosas que aprender, pero en ningún caso era un niño. Aunque él siempre lo hubiera tratado como a tal. ¿Cuántos no tenemos mucho qué aprender? Entonces decidió abrirse sin más. Comprendía más que nunca toda la actitud seria y colaboracionista de Austin durante toda su vida en común. El chico lo había sabido todo, siempre.

¿Me contarás lo que recuerdes de tu vida antes de aquella tarde en el puerto?—

Claro. Es muy poco lo que hay que contar. Las últimas palabras que recuerdo de mi madre son que me dijeran lo que me dijeran, recordase que ella no había hecho nada malo, que ellos querían nuestra casa y como ella no había podido pagarles su usura, la acusaron de no poder mantener a su hijo. Aquel mismo día les metió tres tiros con la vieja escopeta de su padre a los funcionarios que fueron a recogerme para llevárseme al hospicio de los hombres de negro. Fue la primera palabra que busqué en la Wiki cuando supe usarla, usura.

El año que estuve en el hospicio ya te lo contaré, tampoco hay mucho que contar, tristeza, dolor y miseria. Pero ya hace más de una hora que se perdió de vista la torre negra y tú aun no has comenzado a contarme la historia de la Ciudad. Empieza.—

¿Y tu padre?—

No lo conocí. Mi madre me dijo que antes de comenzar su vida en común, cuando ya sabían que estaba embarazada, citaron a toda la familia de mi padre y no los volvió a ver. No tuvo forma de indagar por que él solo le dijo por teléfono, inocentemente, que esperaba que les diesen el desayuno, los habían citado a una hora muy temprana de la mañana, de un día para el otro. Mi madre me hablaba mucho, aunque te reconozco que algunas cosas las he entendido mucho tiempo después.—

Víctor no sabía como reaccionar. Pensó que realmente había hecho lo correcto al no plantear nada hasta ahora. Las cicatrices parecían sólidamente sanas, pero eran tremendamente traumáticas.

Dame unos minutos que organice como iniciar el tema, es extenso y muy complejo e ir conduciendo no ayuda.—

No sabía cuando habían entrado en la zona de nubes. El cielo se había encapotado con una extensa nube gris que sin embargo no parecía entrañar una amenaza in-mediata. La autopista se había vuelto a acercar al mar, que en su trazado se había separado de las autovías de la ciudad para evitar tramos en común que dificultasen el tráfico y por seguridad en las mercancías peligrosas. El frente de nubes cubría todo el horizonte. La intensidad del tráfico rodado había bajado conside-rablemente tras pasar la ciudad en dirección norte.

Para el resto del país hay un antes y un después desde la abolición provisional de los partidos políticos, por parte de La Oficina de la Corona, hace ya más de dieciséis años. El motivo alegado entonces fue la corrupción política qué efectivamente había llegado a límites absolutamente insostenibles.

El detonante de la crisis fue un escándalo en el que se implicó a La Oficina de la Corona en el cobro de comisiones de importaciones de crudo "donados" por jerarcas árabes personalmente.                             Sin que nadie sepa cómo se le dio la vuelta al asunto; resultó que hubo detenciones de los políticos implicados, que según dijeron en las noticias eran los que se habían beneficiado de toda la trama, haciendo creer a los jerarcas árabes que de la comisión era beneficiario, el que nada sabía de aquello.                                                                         El ejercito recibió ordenes no se sabe de quien, de que se investigase otra serie de partidas de comisiones que habían en el aire en asuntos médicos, con grandes laboratorios internacionales de por medio y fabricantes de material antidisturbios de última generación, además de exportaciones de armas de dudosa legalidad, jurídica y ético moral. Se levantó un considerable revuelo por la forma en que se había detenido a políticos nacionales sin solicitud de desaforo de ningún tipo, siendo además uno de los detenidos el primero que había hablado en su turno en el parlamento del asunto de la corrupción, poniendo como ejemplo el tema del crudo. La Guardia del Reino los detuvo en su casa directamente, los sacaron, esposados, y se los llevaron. La repercusión en las televisiones, radios e Internet fue de tal magnitud que a la mañana siguiente nos levantamos todos con música clásica en las emisoras de radio. Las televisiones con la carta de ajuste renovada tras años en desuso. E Internet, caído. Por las ventanas, en las ciudades, vimos tanques, vehículos de transporte de tropas, todo terrenos y miles de efectivos de la Guardia del Reino y del ejército desplegados de forma marcial cada pocos metros en cada calle o plaza. La policía de tráfico en las ciudades se limitó a fluidificar el tráfico rodado, pero a nadie escapó el detalle de que no había recaudadores multadores en ejercicio, se limitaban a hacer el trabajo para el que inicialmente pensaba la gente que se les contrataba, cualquiera podría decir que se habían quedado sin jefe.—

Que susto ¿no? ¿Vivías en la Ciudad?—

No. Yo estaba embarcado en un chatarrero. Tenía contrato aun para cuatro meses.—

¿Y como sabes todo esto? Eres una caja de sorpresas, no me habías contado que has sido marinero.—

Internet no estaba bloqueado en el barco y los teléfonos móviles y los video aficionados habían pasado imá-genes e información antes del bloqueo de la señal. Luego me lo contaron personas que sí lo habían vivido directamente y me mostraron cientos de imágenes tomadas con cámaras de todo tipo, por lo que las sensaciones fueron muy vívidas.

Al día siguiente se promulgó la Ley Marcial y se establecieron unos turnos de la TNR (Televisión Nacional del Reino) y otros en la RNR (Radio Nacional del Reino) para mantener a la población al corriente de "sus obligaciones" y de cuanto se requiriese de ella. Las emisoras privadas continuaron con la música clásica unas, otras con los colores de la bandera y el escudo del Reino y otras directamente a negro. Las emisoras de radio estaban igualmente mudas o con música clásica y unas cuantas con el himno del Reino, como un disco rayado.

La prensa escrita no se repartía y aunque los kioscos estaban cerrados, todos supusieron que no era ese el motivo.

Durante los tres largos meses que duraron los exámenes a los funcionarios, que desde el alcalde hasta el último pegasellos fue sometido por parte de funcionarios militares, en unas jornadas intensivas agotadoras en las que en todo edificio público se hicieron evidentes las colas, no hubo otra cosa que información relativa al tráfico de las personas y consignas tranquilizadoras en cuanto a trámites pendientes con las distintas administraciones, del tipo de "si le caduca el carné de conducir no se preocupe, cuando se inicie el servicio en las oficinas de la Tramitación General no se tendrá en cuanta la demora en estas fechas, no acuda usted a ningún tramite con la Administración, no tendrá consecuencias. No acuda a ningún organismo público." Así ocuparon las veinticuatro horas del día en las emisiones de televisión y radio. "Medicina solo de urgencias, acuda a su centro habitual". "Puede usted abastecerse de alimentos en su estableci-miento habitual". "Si tiene una emergencia de cualquier tipo llame a la Seguridad de Cercanía, solo emergencias reales. El uso de este teléfono para otro uso puede tener consecuencias". El teléfono solo funcionaba para ese número.

Debió ser terrorífico. Al menos no se enteraron de las dos matanzas de manifestantes en las zonas tradicionalmente regionalistas del país, ni de las detenciones masivas, a no ser que fueras directamente afectado. No se enteraba nadie. Lo hicieron muy discretamente, no enviaban un pelotón a detener a nadie, lo citaban para algo y no volvía. Yo en el barco vi incluso imágenes del asalto de la zona Nordeste. Se veía gente con pancartas en una gran plaza y cómo sin previo aviso, en una maniobra muy prepara-da, bloquearon las salidas de la plaza y abrieron fuego. Los muertos se contaban por centenas. Si me hubieses pinchado en ese momento creo que no hubiera reaccionado. El video aficionado se la jugó bien, debía de tener medios técnicos por que emitió vía satélite, media hora después, las imágenes. La manifestación del día siguiente se produjo por la falta de teléfonos y otras formas de avisarse. En la Región Norte, hicieron lo mismo, una ma-niobra militar clásica, cercaron al enemigo y abrieron fuego. Se habló de un millar de muertos en aquella plaza. Algo debieron encontrar para comunicarse por que no hubo una sola manifestación más.

Como decía, en tres meses, sustituyeron a todo el que tenía que ser sustituido. Se dice que la maniobra fue un paquete de contingencias, diseñado por varias universidades americanas como respuesta al truculento resultado que originó la primera fase de la aplicación del Proyecto Chile, en el siglo pasado. La imagen de la Universidad de Chicago quedó seriamente comprometida con el uso del ejercito, en guerra abierta contra un pueblo desarmado, bombardeando la ciudad con cazas y tanques y todo lo ya conocido. Fue encargado por un presidente de imagen progresista que pidió un método con menos parafernalia y tracas, para conseguir un mismo fin.                            Luego supimos que en las embajadas del país distribuidas por todo el mundo había ocurrido exactamente lo mismo. A ellas se desplazaron equipos de examinadores militares, y algunas embajadas y consulados tuvieron que dejar provisionalmente personal no diplomático por que no quedó nadie que pasase el examen.

Los partidos políticos no volvieron, aunque algunos de sus líderes se prestaron a participar de una suerte de "gobierno de coalición" que sirvió de pantalla propagandística al Nuevo Régimen.

Tampoco volvió el servicio médico tal como lo recordaba la gente. Y meses después, cuando todo fue ponién-dose en marcha poco a poco, todo el que tenía papeles caducados o gestiones pendientes con la administración por el tiempo que estuvieron cerradas, fue penalizado, multado o…, ¡¿Qué pasa?!—


¡Es granizo!— ...


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Si te gusta el trabajo realizado y compartes la potencialidad del uso de la ciencia ficción social como herramienta de denuncia y divulgación cultural, de las miserias sociales de las que el hombre de nuestro tiempo es victima, se agradecerá sinceramente toda colaboración en la divulgación de los enlaces que prefieras.


No escribo más en en el blog de lo que escribo por que no respeta el formato del autor, ahora mismo llevo casi dos horas peleandome con el formato, para la fotografía, para el alienado, las separaciones, es insufrible. Con todo aquí estarán todas las novedades que vaya sacando. Un saludo y gracias por estar aquí.



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