EL REINO DE LA CORRUPCION
Novela de Ciencia Ficción Sociológica

El presente y el pasado se entremezclan en el relato que de la vida social de un país ¿imaginario? hace el conductor a su joven acompañante durante el largo viaje de regreso a casa, después de una ruta comercial de varias semanas.
La acción se desarrolla en un futuro no demasiado lejano, en el que es posible vislumbrar rasgos característicos de nuestros días y nuestras sociedades.
Después de leerlo nos quedan claras muchas cosas que no debieran de ocurrir jamás. Pero, ¿no pasaron ya? ¿Es un simple novelista el autor? ¿Existe la verdad?

Autor: A. Quijano
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Agosto del 2009

RATAS

Por A. Quijano - 12 de Agosto, 2009, 1:12, Categoría: General

El día 10 de agosto de 2009, ayer, bajé a Valencia a renovar el carné de conducir. Es evidente que la gente no ha podido irse de vacaciones, hace años la ciudad estaba desierta en fechas como esta y especialmente se notaba en las plazas de aparcamiento de calle, ayer estuve más de tres cuartos de hora buscando donde dejar el vehículo. Al final encontré una plaza azul al lado de la Ruralcaja de la calle de Jesús, a cincuenta metros escasos del antiguo manicomio, que se llamaba antes, Padre Jofre. A esta caja voy a dedicarle, en el momento procesal oportuno, que se dice en el argot de los hombres de negro, un artículo entero.

Desde ese punto hasta la Jefatura Provincial hay una calle recta de unos cien metros, Marques de Campo, que desemboca en una plaza con parque que forma la confluencia de Uruguay, Jerónimo Muñoz y Carcagente.  Y por último el tramo de la calle Jerónimo Muñoz que discurre entre la calle Uruguay hasta Mora de Rubielos, que es donde se encuentra la Jefatura Provincial y las empresas privadas que prestan sus servicios en su entorno. Hay un cuarto de hora andando de un punto a otro. Entre el café que tomamos, no iba solo, y el tiempo necesario desde que entregas el carné viejo, te hacen las pruebas psicotécnicas y demás, hasta que comencé el camino de regreso a donde había aparcado, calculo que había pasado media hora.  Al girar la esquina de Mora de Rubielos en dirección Uruguay, allí en medio, al sol, había dos tipos haciendo algún tipo de espera. Uno de ellos debía de tener mi altura moreno con pelo de medio rizo relativamente corto, el otro tipo, el que por su colocación era el primero que debía de ver, parecía estar en pasados los cincuenta, de aspecto robusto, sobre uno ochenta de estatura, pelo marrón claro largo hasta los hombros, con barba abundante sin recortar, hasta el pecho y gafas oscuras, estamos en pleno agosto en Valencia, España.  Nadie podría reconocer a ese individuo, ni su propia madre, ni los que estudiaron o fueron al ejercito, o mataron con él. Si era lo que me temo, tardaron nada en encontrar el modelo que necesitaban para lanzar el mensaje que estuviesen lanzando. Si, en realidad son modelos, como en los anuncios de la televisión, los que dan las noticias no difieren mucho de esta figura, solo se hacen los interesantes para aparentar que tienen voluntad propia, pero solo representan su papel, como los modelos solo dicen lo que tienen que decir.

¿Cuál es el mensaje? ¿Quién lo lanza? Es evidente que las cadenas de mando ha veces se desvían, como dicen que ha pasado en Mallorca. No me imagino yo a ese tipo calvo, con la cantidad de problemas que ya tiene, buscando modelos para tenerlo con un escaso margen de tres cuartos de hora donde se le diga. Por que mi presencia allí era absolutamente aleatoria, no era previsible. Aunque si lo era que, a no tardar, tendría que bajar a Valencia; no tardo más de un mes entre una visita y otra, luego, una vez escrito mi último artículo, al día siguiente ya lo podían tener contactado para que apareciese en el momento que se le indicase. Por que no creo que se hallan ido a buscar al mismísimo Lerdo de Tejada para lo que quiera que pretendan con semejantes jugadas. Ya pasé mis propias experiencias con una señora que se iba todos los veintes de noviembre a Madrid a la que no permití que me chulease impunemente mil duros y estuvieron “dando por el saco” más de cinco años, con individuos que te apuntaban con armas en pleno adelantamiento, o tipos con casco en medio de la nada, en carreteras rurales, sin moto, que solo te miraban intensamente. Mientras pasabas.

Sabed, que tendréis que ponerle imaginación, por que usare manos y dientes. Y, en el muy hipotético caso de que pueda demostrar alguna vez, alguna de estas intromisiones amenazantes y terroríficas en mi día a día, ¿Qué podría hacer? Es tortura fascista. Pero saben perfectamente que ni con pruebas podría hacer absolutamente nada, a quien podría dirigirme a pedir explicaciones por falsificar la democracia. Sin cobertura de sectores policiales vinculados con la extrema derecha y/o mafias organizadas no podrían haberme localizado y organizado el show en tan corto espacio de tiempo. Llegué hice la gestión de tráfico y salí. Sin implicación directa de elementos policiales o parapoliciales y el uso de estructura de vigilancia oficial era imposible, es imposible. ¿Cómo lo interpreto? ¿Qué soy un delincuente peligroso y tengo compañía por orden de un juez? ¿Qué la impunidad en la que os habéis mantenido durante 70 años os hace intocables? Si es posible, si. De momento nos queda Internet. Es  mejor que el diván de cualquier farsante.

Dejar de tocar los cojones. Ratas miserables. Sois la verdadera enfermedad que agangrena a España.

 

Francisco Gutierrez

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