No es solo un insulto más. El que miembros de la Iglesia Católica estén decidiendo en los hospitales públicos madrileños, hay quien dice que en otros hospitales de ciudades españolas llevan funcionando en silencio desde hace tiempo, es cuestión de Fe, sobre cuanto debe parecerse a la muerte de su señor Jesucristo, en cuanto al dolor y al suplicio, la del desgraciado que en ese momento tengan que decidir, es simplemente demencial, ¿no hay otra partida presupuestaria pública sobre la que se les pueda conceder decisión sobre ella? Comprendo que la crisis de la vivienda esta poniendo en debilidad según qué carteras, pero no creo que sea moralmente digno, ni humano, actuar de esa manera con los que están postrados en su lecho de muerte. Recordemos que todos ellos son tan responsables de los actos de, por ejemplo, el jesuita Pérez del Pulgar y otros cientos de miembros de la Iglesia, que a pesar de los cuarenta años que han tenido para borrar, quemar y destruir las pruebas de su participación activa en la masacre y posterior represión animal de Franco, estas abundan en la historia reciente de España, de Europa y posteriormente de Argentina y otros países. ¿Cuantos españoles van a decidir morir en la intimidad de su casa antes de permitir esa ignominia? ¿Se permitirá que en la indefensión de tal situación final, alguien se vea en la libertad de susurrar al oído de quien a lo largo de su vida los haya negado? o cualquier otra vileza. Aquí en Valencia aun está en el Constitucional, la decisión del Ayuntamiento sobre una fosa común de "rojos desechables" de la que se conoce el paradero, y los "gloriosos vencedores" pretenden actuar o han actuado, en contra de la voluntad de los familiares, que desgraciadamente para los intereses de la buena imagen del "espiritualmente mediático" Ayuntamiento, aun viven. ¿Es esta la democracia de Juan Carlos I?
Parece más bien la democracia que estaban dispuestos a dar los vencedores de una guerra inmoral, causada por el levantamiento en rebeldía y traición de parte del ejército, azuzado por una clerecía fascista y esclavista, que acabó en un truculento baño de sangre y que el sangriento golpe de estado prolongó en cuarenta años de vejaciones y apropiaciones indebidas, tanto, que hasta de la verdad se apoderaron y tergiversaron a su conveniencia y propio beneficio. Esta democracia les pertenece a ellos. La manejan como propia pasando con sus tanques y "pavas" mediáticos, por sobre débiles seres humanos desnudos de justicia, huérfanos de ética política de ningún tipo. Poderosas sectas o lobbys extranjeros hacen prevalecer sus derechos por encima del Pueblo ¿soberano? Bonita democracia de cartón piedra y fachada cubierta de publicidad, para ocultar las miserias que anidan, en los nudos que Franco y los suyos, hicieron en la conciencia moral de los políticos y otros dirigentes españoles.
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